2º Bto. Arte: Los conceptos de Descartes

Vamos de nuevo a realizar la actividad de los conceptos, pero ahora, claro está, con los del texto de René Descartes. Os recuerdo que hay que leer antes un poquito para hacer bien la explicación, que no basta con una definición -hay que explicar-, y que deberíamos de tener cuidado en cumplir una serie de normas para definir. De nuevo como ayuda, enlazo la entrada de la wikipedia sobre las definiciones.

Las reglas son sencillas:

  • cada curso tiene que completar una lista completa de conceptos y expresiones sacados del texto de Descartes (la lista la he puesto al final),
  • cada persona escoge uno de los conceptos de la lista,
  • cada persona investiga, lee y prepara una definición del concepto que ha elegido,
  • cada persona cuelga esta definición en la página.

Como resultado de todo ello, cada uno vamos a invertir tiempo en hacer nuestra definición lo mejor posible, y a cambio vamos a recibir cuatro versiones distintas de cada concepto … ¡güay! ¿no?

¡Bien! los conceptos que propongo son los siguientes:

  1. matemáticas,
  2. verdad,
  3. certeza,
  4. método,
  5. intuición,
  6. deducción,
  7. dudar, duda
  8. cogito,
  9. sentidos,
  10. paralogismo,
  11. Dios, Ser Perfecto
  12. evidencia, evidentemente
  13. sustancia, 
  14. criterio de Verdad, 
  15. innato, 
  16. extensión, 
  17. cuerpo,
  18. mundo,
  19. razón,
  20. preceptos, reglas
  21. ideas,
  22. espíritu, alma
  23. conocimiento,
  24. análisis,
  25. síntesis,
  26. opiniones,
  27. entendimiento,
  28. claro,
  29. distitnto,
  30. objetos, naturalezas
  31. indudable,
  32. demostraciones, pensamientos
  33. omniperfecto, perfección
  34. certeza metafísica,
  35. sueños, sueño

De nuevo, las entradas para contestar las vamos a hacer cada uno en la página de su curso ¡claro! y es imprescindible que cada entrada comience con el nombre completo del que la hace y el curso correspondiente.

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14 pensamientos en “2º Bto. Arte: Los conceptos de Descartes

  1. Innato: Son las ideas que se encuentran en nuestra mente antes de cualquier experiencia o percepción del mundo. La más importante es la idea de Infinito o Dios. Han sido implantadas en nuestra mente por Dios.
    Descartes no limitó lo innato a los conceptos (como los de Dios, substancia o los conceptos matemáticos), también consideró que hay principios innatos o verdades eternas, por ejemplo en lógica y en física. Las proposiciones “cosas que son iguales a una misma cosa, son iguales entre sí”, o “de la nada nada sale” son principios de este tipo. La experiencia perceptual no permite nunca establecer nada con absoluta universalidad, y sin embargo tenemos verdades que se presentan como universales, luego estas no pueden descansar en la experiencia sino en la naturaleza de la propia razón.
    Descartes no consideró que las ideas innatas están en nuestra mente de forma actual o como un saber siempre a nuestra disposición. El niño no tiene el concepto de Dios de esta manera. Cuando Descartes se refiere a lo innato en nuestra mente quiere indicar que la experiencia empírica o percepción no puede justificar ciertos contenidos mentales, y que si los tenemos es porque descansan en la propia naturaleza de nuestra mente. Hay en nosotros una potencialidad innata por la cual conocemos a Dios; la idea de Dios es innata en el sentido de que es producida por una capacidad natural de la mente, es innata de una manera potencial, no actual. En el breve escrito “Observaciones sobre la explicación de la mente humana” explica cómo debemos entender lo innato: “uso este término en el mismo sentido que cuando afirmamos que la generosidad es innata en algunas familias y que en otras lo son algunas enfermedades como la gota o el cálculo, pero no en el sentido de que los hijos de esas familias padezcan estas enfermedades desde el vientre de sus madres, sino en el sentido de que nacen con cierta disposición o facultad para adquirirlas”.
    Nuestras ideas claras y distintas de las naturalezas simples son innatas, y también lo es nuestro conocimiento de los principios universales y ciertos, y las leyes de la física. Esto fomenta la idea del carácter deductivo de las ciencias y un cierto olvido del experimento. La física depende de la metafísica: podemos llegar por el análisis a naturalezas simples como la extensión y el movimiento, y a partir de éstas podemos deducir las leyes generales que gobiernan cualquier mundo material. Aunque el propio Descartes hizo realmente trabajos experimentales en física y anatomía, sin embargo llegó a escribir en 1638 en carta a Mersenne “mi física no es otra cosa que geometría” (por lo tanto, conocimiento puramente deductivo construido a partir de verdades primeras o naturalezas simples de carácter innato).

  2. Descartes sostiene que los dos actos del entendimiento que nos permiten conocer las cosas sin equívocos son: la intuición y la deducción.
    Según Descartes, con el entendimiento el hombre no afirma ni niega nada, sino que concibe solamente las ideas que puede afirmar y negar.
    El acto de la afirmación y la negación es propio de la voluntad. Y la voluntad es libre, es mucho menos limitada que el entendimiento y puede afirmar o negar lo que el entendimiento no llega a percibir clara y distintamente. En esto reside la posibilidad del error. El error no depende, en ningún caso de Dios, el cual ha dado a nuestro entendimiento la máxima extensión compatible con su limitación y a nuestra voluntad la máxima perfección, haciéndola libre. Depende solamente del mal uso que hagamos de nuestro libre albedrío.

  3. El concepto de verdad en Descartes se apoya en dos patas: el modo propio del razonamiento matemático y la desconfianza de los datos obtenidos a través de los sentidos. En la búsqueda de un primer principio en el que apoyar los conocimientos posibles, Descartes llegará a dudar incluso de las verdades matemáticas (el famoso geniecillo maligno), para quedarse con la certeza de la existencia del yo pensante.
    Aristóteles, por su parte, había llegado al principio de no contradicción; que, si te fijas, es el fundamento del ‘cogito, ergo sum’ de Descartes (si hay algo que piensa, ese algo no puede pensar que no piensa, pues pensar que no se piensa es pensar); sin embargo, Aristóteles no había dudado de las verdades matemáticas ni de los sentidos: sólo buscaba un lugar donde hacer pie para obtener conocimiento sobre lo realmente existente.
    En Descartes hay un germen de escepticismo que no hará sino radicalizarse según vaya avanzando el siglo XVII. Descartes no sólo busca un primer principio del conocimiento, sino un apoyo para no dudar de la existencia de la realidad (posición que Berkeley llevará a un extremo ridículo, afirmando que lo que no es pensado directamente no existe).
    La exigencia de que las verdades humanas sean siempre del calibre (de la misma potencia) de las verdades que podemos obtener en matemáticas, supone un exceso del que la humanidad tardará varios siglos en salir (si es que está saliendo, realmente). No olvides que Descartes es uno de los mayores matemáticos de su época (y de la historia) y que conoce el enfrentamiento entre el matemático Galileo y los aristotélicos jesuitas (Galileo defiende el movimiento de la Tierra en base a argumentos matemáticos, mientras que el jesuita Belarmino se opone a tales argumentos apoyándose en los datos de los sentidos: todos los días vemos cómo sale el sol, se eleva y se esconde al atardecer).

    La moraleja, en este relato ridículamente escueto, sería: admira las verdades de la matemática, pero no te equivoques pensando que todas las preguntas humanas pueden tener respuestas tan exactas (más bien, al contrario).

  4. Bueno ya que Furipedo me ha quitado mi definicion (por to el morrillo) hago yo la de Cerveza…

    Certeza: La certeza se basa en el conocimiento seguro y EVIDENTE de que algo es cierto.

    En el empirismo la certeza existe por el hecho de el analsis y la experimentacion Algo se considera cierto cuando se demuestran,se analizan o se experimentan los hechos.

    La verdad propiamente sabida se constituye como cierta, y el estado que en nosotros produce se denomina certeza. La certeza consiste en el conocimiento de la verdad de nuestros conocimientos o en tener conciencia de la verdad. Suele definirse la certeza como la adhesión a la verdad sin mezcla de duda, imposibilidad de dudar, lo opuesto a lo que no es pensable, inconcebible de lo contrario o postulado universal. También se define la certeza como verdad demostrada, definición que no abraza todo lo definido, pues según ella, nos veríamos obligados a estimar como dudosas todas las verdades mostrativas o intuitivas (lo mismo empíricas que racionales) que son ciertas por sí mismas y sirven de base a toda demostración, como, por ejemplo, los hechos percibidos directamente y los principios racionales. Unos y otros, como los conocimientos demostrados, son ciertos y adquieren legitimidad científica en cuanto conocemos, mediante la reflexión, su verdad, exigiéndose, por tanto, para la existencia de la certeza el conocimiento del conocimiento de la verdad, el reconocimiento o la reflexión. El que conoce necesita dar testimonio de la certeza, como cualidad de la verdad científica

  5. Intuición: la intuición no es el testimonio de los sentidos ni el juicio engañoso de la imaginación sino la concepción que nace o tiene su origen en las “solas luces de la razón”. Es más segura que la deducción y no deja lugar a dudas de aquello que comprendemos identifica la intuición con la luz natural.
    Descartes tomó del proceder matemático, particularmente de la geometría, la distinción entre intuición y deducción. La geometría euclidiana parte de unos primeros principios indemostrables o axiomas y mediante cadenas argumentativas concluye en proposiciones cada vez más complejas o teoremas. A diferencia de algunas consideraciones contemporáneas que defienden la idea de que dichos principios se aceptan por convención o por su poder para generar muchas proposiciones consistentes, Descartes consideró que se aceptan porque la mente ve inmediatamente su verdad (por intuición); sin embargo llegamos a la verdad de los teoremas por deducción.
    Lo peculiar del enfoque racionalista consiste en considerar que, junto con lo que podríamos llamar intuición sensible o percepción, existe una intuición más perfecta, la intuición de la mente o intuición intelectual. Este punto de vista supone dos cosas:
    que la mente puede ver de una manera propia, que no sólo ven los ojos físicos;
    que hay ciertos objetos que se pueden mostrar, que pueden estar presentes, en persona, ante ella.
    Descartes pone como ejemplos de este tipo de conocimiento la intuición de la propia existencia, el acto de conocimiento que la mente tiene de sus propias vivencias, pero también el conocimiento de verdades universales respecto de objetividades o realidades distintas a la de la propia mente “que el triángulo está definido sólo por tres líneas”, “que la esfera por una superficie”

  6. Sentidos:
    los sentidos nos han engañado en muchas ocasiones: pone en cuestión sólo actos concretos de percepción, aquellos que no se dan en condiciones favorables;el sueño es indistinguible de la vigilia: pone en cuestión la totalidad de actos de percepción.
    Los datos de los sentidos no son seguros, podemos dudar de ellos. De hecho, los sentidos nos engañan a menudo. Incluso no hay indicios ciertos para distinguir el sueño de la vigilia, por lo que todo lo que percibimos por los sentidos podría no ser real. En consecuencia, todos los datos de los sentidos, inclusive el propio cuerpo, quedan a un lado en esta búsqueda de la certeza.

  7. Análisis:
    El análisis es el método de investigación que consiste en dividir cada una de las dificultades que encontramos en tantas partes como se pueda hasta llegar a los elementos más simples, elementos cuya verdad es posible establecer mediante un acto de intuición.
    En el “Discurso del método” la presenta como la segunda regla. Por la cual podríamos resolver cualquier problema sea de la materia que sea, siendo por lo tanto una manera muy práctica y efectiva de enseñar cualquier materia.

  8. CLARO:
    Descartes afirma que: el Criterio de Verdad=Evidencia=Claro+Distinto.

    Se denomina Claro a todo aquello que no te cause la menor duda, que se entiende sin complicaciones y sin ningun problema.
    Para saber si algo es verdadero tenemos que descartar todo lo que no sea evidente, cuando captamos que algo es evidente, entonces también es distinto y por supuesto CLARO esa es la verdad asoluta para Descartes.
    Las ideas claras no se obtienen facilmente, es mas para alcanzar una idea totalmente clara debemos tener nuestra mente atenta y dispuesta a alcanzar algo distinto e indubitable.

    -Myriam-

    .

  9. ALMA,ESPIRITU
    el espiritu o alma es para descartes es una substancia finita e independiente del cuerpo cuya esencia es el pensamiento,por eso tambien se conoce como sustancia pensante o “res cogitans”
    esta substancia abarca 2 ambitos:el entendimiento y la voluntad
    el entendimiento se rige por el conocimiento indubitable,por la evidencia.la voluntad es libre,como se demuestra en la posibilidad de dudar
    la res cogitans y la res extensa forman el cuerpo humano,es decir,”alma” y “cuerpo”,que se afectan entre si:el alma padece los movimientos del cuerpo (las pasiones)

  10. 7.
    Criterio de verdad:Es la forma que Descartes utiliza para conocer la verdad.Esta verdad de la que hablamos tiene que ser tan clara y distinta ya que no podemos considerar como verdad nada que no se oresente a mi espiritu tan clara y distintamente que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda.Cumple el criterio de verdad la afirmacion del “Cogito ergo sum”(“pienso,luego soy”).

  11. La sustancia es aquello que no necesita de nada más que ello mismo para existir. Esta definición, sólo podría aplicarse propiamente a Dios, puesto que las criaturas necesitan de Él para existir (sólo Él es autosuficiente)… Por esta razón, Descartes distingue entre sustancia infinita, Dios, y sustancia finita (de la cual se dice sustancia no en el mismo sentido que de Dios).
    Habrá, pues, dos sustancias finitas: aquella cuyo atributo es el pensamiento y aquella cuyo atributo es la extensión. Como se ve, la sustancia tiene un atributo fundamental que la define y que está supuesto en todo lo que podemos decir de ella. Todos los demás caracteres o disposiciones de la sustancia, que suponen el atributo fundamental, son las diversas maneras o modos en que tiene lugar la sustancia. Descartes los llama “modos”. Toda configuración espacial determinada es un modo de la sustancia extensa; todo pensamiento determinado (en el sentido general de “cogitare”) es un modo de la res (sustancia) cogitans.

  12. Argumento Basado En La Idea De Un Ser Perfecto

    Demostración de la existencia de Dios a partir de la reflexión relativa a la existencia en nosotros de la idea de un ser absolutamente perfecto.

    Esta prueba, tal y como la presenta en la “Tercera Meditación”, es en cierto sentido una mezcla de la prueba tomista basada en la existencia de distintos grados de perfecciones y de la relativa a la causalidad. La principal diferencia respecto de las Cinco Vías es que éstas parten de la observación de perfecciones en la realidad (incluido el mundo físico) y de la observación de vínculos causales entre las cosas. Descartes no puede utilizar estos recursos porque en el momento de la duda metódica en el que se incluye la prueba aún no sabe si existen cosas distintas a su propio pensamiento. Sólo le cabe mirar en su interior, ver si hay distintos niveles de perfección en sus ideas y reflexionar sobre la causa de la aparición en su mente de dichas ideas.

    Partes principales del argumento:

    1. Comienza distinguiendo dos aspectos en las ideas: las ideas en cuanto que son actos mentales y en cuanto poseen contenido objetivo;

    a) las ideas en cuanto actos mentales no presentan entre ellas diferencias o desigualdad alguna: todas son acontecimientos mentales, todas pertenecen al mismo tipo de realidad, la realidad psíquica;

    b) pero atendiendo a su contenido, a lo que representan, su realidad es diversa (Descartes llama “realidad objetiva” a esta peculiaridad de las ideas); todas las ideas son en un sentido semejantes y en otro distintas: la idea de mesa es semejante y distinta a la idea de color, es semejante en la medida en que ambas son ideas, pero es distinta porque una representa una mesa, es decir, representa una substancia, y otra representa el color, es decir, representa un accidente; la realidad objetiva de cada idea es distinta;

    c) podemos hablar de unas ideas más perfectas que otras, perfección que les viene dada de la perfección que cabe atribuir a lo representado en ellas: así la idea de ángel es más perfecta que la idea de libro, porque los ángeles son más perfectos que los libros, y la idea de substancia es más perfecta que la idea de atributo, porque las substancias son más perfectas que los atributos.

    2. Si nos preguntamos cuál de todas nuestras ideas es la más perfecta, cuál tiene más realidad objetiva, tendríamos que decir que la idea de Dios pues reúne las ideas de todas las perfecciones en las que podamos pensar; la idea de Dios es la idea del ser sumamente perfecto.

    3. Introduce el principio metafísico de que la realidad que se encuentra en el efecto no puede ser superior a la realidad de la causa; este principio ya estaba en la Tercera Vía tomista, pero aplicado al diferente grado de perfección de las cosas;

    a) a toda idea con una realidad objetiva dada le debe corresponder una causa cuya realidad formal sea igual o mayor: esto quiere decir que la causa de la idea debe poseer una perfección real (“formal”) que sea proporcional a la perfección de la propia idea; a mayor realidad objetiva de una idea, mayor realidad formal debe tener el objeto que la haya causado. Descartes hace un catálogo de las ideas que encuentra en sí mismo: unas representan a hombres, otras a animales, otras a ángeles, unas representan substancias, otras atributos; y examina si él mismo podría considerarse el responsable, la causa de todas sus ideas; cree que en sí mismo puede encontrar el fundamento y la perfección adecuada para dar cuenta de casi todas las ideas;

    b) la idea de perfección absoluta no se puede explicar a partir de las facultades del propio sujeto, luego debe estar en nuestra mente porque un ser más perfecto que nosotros nos la ha puesto; debe se innata. Ese ser es Dios. Muchos filósofos consideran que la idea de infinito proviene, por negación de los límites, de la idea de lo finito, Descartes invierte esta relación afirmando que la noción de finitud, de limitación, presupone la idea de infinitud.

    4. Conclusión: “aunque yo tenga la idea de substancia en virtud de ser yo una substancia, no podría tener la idea de una substancia infinita, siendo yo finito, si no la hubiera puesto en mí una substancia que verdaderamente fuese infinita”, luego Dios existe.

  13. EVIDENCIA, EVIDENTEMENTE:

    Descartes es un precursor del método basado en la evidencia. Sólo acepta como verdadero lo evidente. Pero ¿Qué es evidente? La evidencia se produce sólo en la intuición, es decir, en un acto puramente racional por el que nuestra mente capta o “ve” de modo inmediato y simple una idea. La intuición es la captación intelectual inmediata de una idea. Inmediato implica que no hay una cadena deductiva de por medio y, por otra parte, que no hay mezcla con nada sensible (no median los sentidos o la experiencia para captar esa idea). Si lo que es evidente es lo que es intuido, ¿Qué es lo que la mente intuye? ideas claras y distintas.

    Una idea es clara cuando podemos advertir todos sus elementos sin la menor duda (se opone a oscura).
    La idea será distinta cuando aparezca claramente diferenciada, separada y recortada de las demás, de tal manera que no podamos confundirla con ninguna otra idea. (se opone a idea confusa).

    La intuición intelectual se caracteriza por su indubitabilidad y exclusión total del error. Entre lo absolutamente falso y lo absolutamente verdadero no hay término medio. Algo es verdadero o falso. Descartes excluye los conocimientos que son únicamente probables. La certeza, como propiedad fundamental del saber, exige la desestimación absoluta de lo probable. Lo que no es claro y distinto (evidente) es confuso y oscuro debiendo ser rechazado como posible fuente de conocimiento.

    La evidencia, como criterio de verdad, exige también que el conocimiento se retraiga a sus propios dominios y leyes, independientemente de lo que exista externamente a nuestra mente y su proceder. No hay posibilidad de experimentar una intuición sensible. Ésto no existe. Las ideas que provienen de la sensación son siempre oscuras y confusas.

    Descartes llamó también “naturae simplices” o naturalezas simples a las ideas que poseen las características de claridad y distinción. Estas naturalezas simples son conocidas intuitivamente y constituyen los pilares sobre los que se asientan las verdades o ideas complejas. Por supuesto, Descartes sólo admite un reducido número de ideas simples (extensión, substancia, pensamiento, etc.). La mayoría de nuestras ideas son complejas, por lo que hay que encontrar la manera de reducirlas a ideas simples, por lo tanto, evidentes.

    Descartes va cerrando el círculo: las naturalezas simples son, además, ideas innatas, es decir, ideas que están potencialmente en la mente y surgen con ocasión de determinadas experiencias.

    Las ideas innatas son poseidas por todos los hombres por el hecho de ser racionales. No son ideas que se adquieran a través de la experiencia o el aprendizaje y tampoco dependen de la cultura o las condiciones históricas. Son verdades evidentes que se hallan en nuestras mentes, independientemente del tiempo, el lugar y la persona que las piense. Esto era necesario para poder garantizar un conocimiento evidente o cierto. Las ideas innatas garantizan la veracidad de nuestros conocimientos al convertirse en su verdadero y único sostén. Ellas mismas no necesitan (ni pueden) ser demostradas ya que caen fuera de la cadena de deducciones. El primer motor inmóvil que mueve sin ser movido queda transformado el las unidades simples de conocimientos que son la base de toda demostración sin ser ellas mismas demostradas por nada.

  14. DUDA METÓDICA
    Método esencial de la filosofía cartesiana que tiene como objetivo la fundamentación radical del conocimiento y que consiste en rechazar como inadecuadas todas aquellas creencias de las cuales pueda plantearse alguna duda. El ejercicio de la duda metódica pone en cuestión el valor de los sentidos pero tambien el de la razón deductiva. El mundo físico, el cuerpo ajeno y el propio no superarán la duda metódica. Sólo el cogito resiste los embates de la duda metódica.
    Este método le sirvió a Descartes para el descubrimiento del cogito, concepto que expresa, por una parte, la primera verdad, la verdad plena y absolutamente cierta (“pienso, luego existo”), y por otra, la realidad especial a que dicha verdad se refiere: la mente autoconsciente. La duda metódica, en especial su crítica a los sentidos le sirvió a Descartes para la defensa del carácter inmaterial de la mente: todos los cuerpos son dudables, incluido el propio, la mente propia no lo es, luego la mente debe estar constituida de una realidad distinta a la física, las mentes son substancias pensantes (“res cogitans”), los cuerpos substancias extensas (“res extensa”).

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